Por Iñigo López
El día 15 de agosto del 2019, di
en arrendamiento un departamento de mi propiedad a Cuauhtémoc Ruiz Ortiz,
fundador y líder vitalicio desde hace 40 años, del así llamado Partido Obrero
Socialista.
Firmamos un contrato de arrendamiento
por un año y les di posesión del inmueble para que tuvieran ahí las oficinas
del partido. Ellos venían huyendo de otro departamento del que fueron echados
por negarse a pagar la renta. Por lo que a mí respecta, dejaron de pagarme la
renta desde el mes de marzo de este año. A la fecha llevan 7 meses ocupando
gratis el departamento y ya pronto cumplirán 8 meses. El motivo de la
suspensión de pagos es una represalia contra mi persona a raíz de varias
críticas que les hice por escrito que no soportaron y que se centra en tres
temas:
1.-El Comité Central del partido,
regenteado por Cuauhtémoc Ruiz, le impuso una renta leonina a un compañero a
quien yo le di en préstamo y de manera desinteresada, un cuarto de servicio por
ser un militante ejemplar que merecía ser profesionalizado como un cuadro
revolucionario dedicado de tiempo completo a las tareas partidarias.
Este compañero no tenía
suficientes ingresos como para estar al corriente en el pago de la renta que le
impuso el caudillo del partido sin darme aviso, llegando a acumular un adeudo
(según las cuentas truqueadas del Comité central del POS - de $11,000 pesos-).
Una deuda impagable pues el compañero es padre de familia y sostén económico de
la misma, ganándose la vida como obrero de la construcción. El Comité Central
lo echó en plena pandemia por no ponerse al corriente con “la deuda contraída
con el Partido”. ¡Esta conducta es
indignante e inadmisible para militantes que se auto nombran “socialistas
bolcheviques”! que, dicho sea de paso, disponen de una propiedad que no les
pertenece. Por si esto fuera poco, el POS argumenta que este compañero y un
servidor ¡les debemos la cantidad de 11 mil pesos!.
Al mismo tiempo, ¡Cuauhtémoc Ruiz
subarrendaba también una recámara del departamento en $4,000 pesos a la vez que
decidió mudarse a otra recámara de la supuesta “Oficina del Partido” (mi
departamento ubicado de la Colonia Doctores) para poder rentar su casa y
ganarse unas monedas extra!
El hilo conductor de este
accionar evidencia a Cuauhtémoc Ruiz como un “dandy” del movimiento socialista
al que nunca le conocí un trabajo formal (y tampoco aspiró a conseguir o mínimamente
a militar entre la clase obrera), pues su queja eterna era “estar sin chamba”,
pero esto no ha sido obstáculo para vestir bien, disfrutar de los mejores vinos
y darse una vida de la cual nuestra clase no goza, a costillas nuestras. La
composición del llamado Comité Central es de personas cuyo extracto social
pertenece a la pequeña burguesía, con postgrados en el extranjero, que viven de
la academia y de escribir, sin embargo, esto no se ve reflejado en su prensa.
Jamás han pisado la cárcel, nunca los he visto participar en la agitación
callejera o estar en las barricadas, y tampoco se les ve espíritu socialista en
el acontecer cotidiano, sino lo contario: una organización mezquina bajo la
dirección de un caudillo que no se cansa de humillar y calumniar a quien no se
le somete.
Renglón aparte son los maestros oaxaqueños,
combativos y verdaderamente comprometidos con las luchas de la CNTE. Pero
sometidos a la dirección oportunista del POS.
2.- La segunda crítica se refiere a la manipulación que hicieron de una mujer indígena del Estado de Guerrero, a quién convencieron de postularse como candidata indígena a la presidencia de la República para luego proponérsela al Congreso Nacional Indígena cómo la persona idónea para esta encomienda: una mujer que representaría a los de abajo. Sin embargo, olvidaron dar aviso al CNI, un pequeño detalle que este no les perdonaría, pues además de usar a una mujer humilde, pusieron en riesgo su vida y la de sus hijos en una aventura ultraizquierdista de la cual, la compañera sigue pagando las consecuencias.
3.- Por último, mi tercera
crítica se refiere a denunciar que el POS no tiene verdadera vida partidaria.
Es un grupito que es el modus vivendi de Cuauhtémoc Ruiz. Y es tan sólo un botón
de muestra, pues esta dinámica perversa la reproducen montones de
“organizaciones de izquierda”, organismos que viven del movimiento de las y los
trabajadores a cambio de regentear sus luchas.
Lo anterior me valió una campaña
de calumnias contra mi persona y contra mi compañero J.V., lo cual nos tiene
sin cuidado, pues tenemos la frente muy en alto y podemos caminar entre nuestra
clase y mirar a los ojos a nuestra gente sin ningún tipo de preocupación,
construyendo, sumando esfuerzos para la lucha que se construye desde abajo, entre
iguales, no desde autoproclamadas vanguardias u aparatos que parasitan a
nuestra clase. Por lo demás, invito a Cuauhtémoc Ruiz a ensuciarse un poco las
manos, a militar en el día a día entre nuestra clase, o como él mismo recetara
a otros compañeros décadas atrás: “militar entre la clase obrera para su
reeducación”, cosa que él en su vida jamás ha hecho más allá de las oficinas y
las finanzas del partido que han estado bajo su control vitalicio.
Dice un dicho popular que “tanto
peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata”, en fin, quienes son
cómplices de estos atropellos deben de recordar que “quien con monstruos
camina, tarde o temprano, se convierte en uno de ellos”.
De nuestra parte, enviamos un
saludo combativo a todas y todos los trabajadores mexicanos y del mundo, pues
nos seguirán viendo entre sus filas trabajando, codo a codo, corriendo los
mismos riesgos que corre nuestra clase, más allá de oficinas subarrendadas y de
estafadores de cuello blanco. Nosotros vemos que el POS se ha fracturado en líneas
de clase, pues existen dos partidos, el de los trabajadores y el de la
burocracia pequeñoburguesa con mentalidad de derrota.
EL POS es una organización que
hace tan solo unas décadas agrupaba a por lo menos 400 militantes y 400
simpatizantes que aportaban de manera entusiasta y desinteresada los pocos
recursos que tenían a la mano para construir la organización bolchevique que
necesitamos, siento decirles que les vieron la cara y así nos lo han dicho,
muchos, no pocos, sacrificaron incluso su vida laboral, su plaza de docentes,
para militar de tiempo en el partido para después ser echados a patadas con
campañas de calumnias siempre que el caudillo se ha sentido amenazado por
cualquier intento de crítica.
Hoy el POS es una “organización”
o más bien un micro partido al servicio de un sátrapa que no agrupa ni a una
treintena de personas en el país. Esta crisis es consecuencia de no militar
desde abajo y a la izquierda, de poner los intereses personales por encima de
los intereses del partido, el cual lleva ya 20 años implosionando, vaciando sus
filas, hasta convertirse en un aparatejo donde el caudillo aspira solo a tener
4 o 5 changos que le bailen y le rindan pleitesía a cambio ¿de que?... a saber.
Por los pocos militantes honestos
que pueda tener este aparatejo, no nos preocupamos, nos seguiremos viendo en las
calles, porque ahí es donde se conocen los verdaderos revolucionarios, pues
como dijera el Che Guevara:
¡La revolución no se lleva en los
labios para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella!
México. Octubre de
2020
*Postdata. Tengan tantita vergüenza y sálganse de mi
departamento, si es que por lo menos eso les queda
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